Estilo Tudor

Es un estilo inglés, y dentro de los distintos estilos ingleses el Tudor, fue uno de los más utilizados en las construcciones de principios de siglo XX. Es la etapa final del arte gótico perpendicular inglés. Lo distingue la riqueza y la sofisticación. Este estilo arquitectónico nace en la Inglaterra del siglo XVI, en la época Tudor, y es el primer estilo entre el cambio del estilo Gótico y el Renacimiento.

Las construcciones de este estilo, adoptan en gran parte el modelo gótico, del que también toman sus ornamentaciones. La decoración es esmerada y al modo gótico.

Se destaca por las arcadas en punta de todas las aberturas y los grandes accesos con amplios hall de entrada. Esto último, con la intención de que el acceso principal a la casa, fuese acogedor e imponente. Para ello, se usaba un arco ojival abierto, muy representativo de este estilo, espacioso, con ornamentos y decorados debajo del mismo. En algunos casos se incluía encima del arco un escudo de armas de familia. La característica puerta de arco hace atractiva la entrada, a la vez, que despierta curiosidad e intimida.

Las ventanas no pasan inadvertidas. Labradas, con detalles de molduras, y con paños de vitraux, en algunos casos. Los escudos heráldicos en las ventanas también solían utilizarse. Otro elemento que caracteriza a al arquitectura Tudor, es el uso de paneles de cristal repartido en las ventanas. Las ventanas típicas de este estilo, son paneles de cristales pequeños con formas geométricas.

Se empleaban muros gruesos, entramados. La estructura de los muros entramados, originalmente, se formaba por tres piezas de madera de roble oscurecido, que se colocaban en tres posiciones básicas. Los espacios que se formaban entre las piezas de madera, se rellenaban con paredes de piedras, ladrillo, o estuco. Generalmente, se revocaban esas partes del muro, dejando hacia el exterior y a la vista, las maderas que formaban la estructura de los muros entramados.

La madera integraba una estructura, que se completaba con estuco o ladrillo. El ladrillo, en esa época tenía un elevado precio, por lo que la variante económica la representaba el estuco, de allí, que algunas casas estilo Tudor, sean blancas y negras. Ya que los ladrillos no cumplían una función estructural, sino solo de relleno, se los disponía en forma de espiga o espina de pescado.

Después de un tiempo, se empezaron a diferenciar planta baja, de la alta, utilizando para la primera, piedra, mientras que para la segunda, el entramado de madera y ladrillo. Mientras que los techos pueden ser a dos o más aguas, y con una pendiente muy marcada.

En la decoración de los interiores del estilo Tudor, se destacan los suelos de piedra o de madera. Los paneles de madera oscura se ven a menudo dentro de las casas Tudor, así como las puertas interiores de madera son una característica común. Resalta una amplia utilización de grandes cantidades de madera de roble, como revestimiento que se extendía desde el suelo hasta el techo, en muebles, puertas y vigas en el techo. El yeso blanco se utilizó también en paredes y techos.

Gran cantidad de tapices, tejidos en hilo, y alfombras, son otros elemento común en la decoración, que aportan calidez. De hecho los tapices, las alfombras y las cortinas se usaban para suavizar el aspecto que generaba la abundante madera y la piedra. Además de los tejidos como recurso para suavizar los interiores, se emplearon numerosos símbolos, como el cardo, y la flor de lis, tallados en madera y en molduras de muebles, tejidos en alfombras y tapices también.

Por último, las grandes Chimeneas de piedra con muchos detalles y elaboración, son representativas de este período. De una o dos ramas, se concentraban en grupos, y se decoraban las columnas, que tenían forma encorvadas. En general, el interior de las casas de estilo Tudor resulta acogedor y confortable, y se puede apreciar en el siguiente video.

Fuente:
Askthedecorator
Arquitecturadecasas

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